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Un pecado venial cubierto generosamente de salsa bronceada, perfumada y brillante. Es un cocinero callado, no suelta palabra, pero ha cocinado un fricandó canónico. Clara cocina junto a Ferran Alcàntara, al que conoció oficiando entre fogones. La ‘tartarización’ ha triunfado. La textura permite que se pueda untar cómodamente en las tostadas pescado a la sal tiempo que acompañan.
- En la carta, también aplicamos esta forma de trabajar.
- Elaborada en Vic, aderezada en Barcelona, querida en el barrio -Clara nos cuenta que es uno de los grandes éxitos del local- y disfrutada con cierta sorpresa en el paladar.
- La grasa propia de la butifarra funciona de maravilla con el matiz encurtido y acidulado del aliño.
Los clientes comentan sus platos de…
“Aprovechamos la libertad que nos da decidir cada día qué platos hacemos fuera de carta y así hacer cocina de temporada. Conviene aprovechar los platos del día, elaboraciones fuera de carta que conectan a Can Pringa con la cocina de mercado, la cocina del guiso y la cocina estacional. El tartar de butifarra de Can Pringa tiene una textura fantástica para untar. Cada día, con mi suegro, intercambiábamos las fotos de los platos que cocinábamos en cada casa. Se alteran los ‘gastromidiclorianos’, sube la bilirubina y toca ser el ‘padawan’ que explora la ‘tartarización’ de la butifarra.
Barcelona buena y barata: fricandó y tartar de butifarra en Can Pringa
La grasa propia de la butifarra funciona de maravilla con el matiz encurtido y acidulado del aliño. Si nos ponemos técnicos, no es un tartar. Elaborada en Vic, aderezada en Barcelona, querida en el barrio -Clara nos cuenta que es uno de los grandes éxitos del local- y disfrutada con cierta sorpresa en el paladar.
Can Pringa
Un local de paredes desnudas, mesas de mármol, sillas metálicas y cocina directa, golosa, sencilla y eficaz. Los callos con ‘capipota’ son el chup-chup que reconecta la carta -amplia y variada- con la raíz del recetario catalán. Cortadas en cubos, son de textura tierna y pochada, no crujen, pero dan besitos en el paladar. Antes, durante la pandemia, Núria, mi mujer, estaba embarazada y para sobrellevar la situación simulábamos que nuestra casa era un restaurante. Está en la carta, pero si no hay buen producto base, no lo ofrecemos y ya está”. En la carta, también aplicamos esta forma de trabajar.
